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El fraude en los seguros es una actividad ilegal multimillonaria
que afecta a los aseguradores, al gobierno, a los consumidores de seguros y al público
en general. Esta actividad abarca un sinnúmero de prácticas. Por un lado, la destrucción
voluntaria de la propiedad asegurada, las reclamaciones falsas o infladas, el alegado
hurto o destrucción de vehículos inexistentes o inservibles, los accidentes y caídas
fingidos en establecimientos comerciales y el cobro de procedimientos y servicios
que nunca fueron brindados, entre otras. De igual manera, se desarrollan otras prácticas
dentro de la propia industria, tales como la apropiación ¡legal de dinero correspondiente
a primas de seguros, venta de seguros y ajuste de pérdidas por personas no autorizadas,
la imposición de seguros no deseados y muchas otras más. El costo de tales actos
recae en última instancia sobre los hombros del consumidor puertorriqueño, quién
sufre los efectos a través de la imposición de primas más altas en los seguros.
Hoy día el negocio de seguros es un servicio de primera
necesidad en la sociedad moderna. Con la aprobación de una ley de seguro de responsabilidad
obligatorio para vehículos de motor en Puerto Rico, se agudiza aún más la necesidad
de establecer medidas que tiendan a desalentar las reclamaciones y otros actos igualmente
fraudulentos en el negocio de seguros; de suerte que se puedan mantener tarifas
razonables sin que resulte necesario elevar su costo. |
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